Proyecto Educativo Pastoral Salesiano de IDAP

INTRODUCCIÓN

FINALIDAD DEL PROYECTO EDUCATIVO PASTORAL SALESIANO (PEPS)

El proyecto educativo pastoral es un instrumento abierto y dinámico que estimula a la comunidad educativa a tener presente las finalidades educativas y a buscar formas concretas de una acción pastoral atenta a las exigencias de los jóvenes y a la realidad del contexto.[1]

Cada comunidad elabore su propio proyecto local en base a las líneas operativas indicadas en el inspectorial y de acuerdo con la realidad socioeclesial en la que se desarrolla su misión. [2]

El proyecto educativo pastoral tiende a promover a los jóvenes en su totalidad [3] como personas, para que logren ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”[4]

El Proyecto Educativo Pastoral, pensado y elaborado en común por todos los miembros de la comunidad educativa, es el soporte que debe expresar la orientación unitaria de la obra y trazar itinerarios razonables y fáciles de realizar en comunión. Sobre todo facilitar el paso del papel a la vida.[5]

La elaboración de proyectos educativos pastorales institucionales conforma una metodología de animación y gestión educativa para animar la transformación educativa. Es un intrumento que permite contextualizar las respuestas educativas teniendo en cuenta la significatividad y adecuación de cara a los educandos y familias.[6]

MARCO DE LA REALIDAD

LA MISIÓN EDUCATIVA SALESIANA

En el contexto eclesial actual marcado por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamoericano realizada en Aparecida es necesario afirmar que “las reformas educacionales del continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparencen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado.”

La escuela “está llamada a transformarse, ante todo, en un lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que se logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. (…) las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores para asimilar y verdades por descubrir.”

La escuela católica está llamada a promover “una educación centrada en la persona humana que es capaz de vivir en la comunidad, aportando lo suyo para su bien”; y a “rescatar la identidad católica de los centros educativos por medio de un impulso misionero valiente y audaz, plasmada en una pastoral de la educación participativa”.

Sus proyectos deben promover la formación integral de la persona, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica.[7]

MARCO TEÓRICO O DOCTRINAL

[vc_tta_accordion][vc_tta_section title=»1.- LA MISIÓN EDUCATIVA SALESIANA» tab_id=»1513801303756-c5266b23-8be5″][vc_column_text]

En la Iglesia y en la Familia Salesiana, las HMA y la Cdad. Educativa está llamada a actualizar, en el mundo entero, el don de predilección por los jóvenes, mediante un proyecto de educación cristiana, como encarnación histórica de la experiencia educativa de don Bosco y de la Madre Mazzarello, en medio al cambio de época que estamos viviendo.[8]

Con Ma. Dominga Mazzarello compartimos con estilo femenino el carisma de don Bosco, que se expresa en la pedagogía del Sistema Preventivo, caracterizado como espiritualidad y método educativo.

El Sistema Preventivo conjuga razón, religión y amabilidad, principios que indican una visión armónica de la persona dotada de razón, afectividad, voluntad, apertura a la trascendencia. En este sentido, el Sistema Preventivo es un ejemplo de humanismo pedagógico cristiano propuesto por San Francisco de Sales, donde la centralidad de la fe está indisolublemente unida al aprecio de los valores presentes en la historia. A nivel metodológico nuestro proyecto educativo pretende orientar a las jóvenes y a los jóvenes a optar por el bien y a dirigir su riqueza afectiva hacia el don de sí y acompañarlos hacia el encuentro transformador con Dios, en Cristo.

La tradición educativa comenzada en Mornés por María Dominga Mazzarello y por las primeras HMA es una verdadera “mistagogía”, arte de conducir a las personas por las sendas del Espíritu a la configuración con Cristo. Esta tradición es para toda comunidad educativa un camino significativo y siempre actual para vivir e inculturar el Sistema Preventivo.

A la luz de la Encarnación de Cristo, la pastoral juvenil salesiana pone al centro a la persona en crecimiento para que tenga vida en abundancia, es decir pueda madurar en todas las dimensiones que la constituyen. Esta fidelidad se consigue conjugando prospectivas estrechamente integradas entre ellas: la prospectiva cultural, que conduce a leer e interpretar la realidad en relación con la promoción de la cultura de y para la vida; la prospectiva evangelizadora que promueve una armoniosa y fecunda integración entre fe y experiencia cotidiana; la prospectiva social en relación a la promoción en las jóvenes y en los jóvenes de una ciudadanía activa y solidaria; la prospectiva comunicativa, importante para cualificar las relaciones recíprocas e intergeneracionales y para afrontar de manera adecuada el cambio cultural provocado por las nuevas tecnologías y por los medios de comunicación.[9]

La prospectiva cultural

La complejidad del contexto sociocultural en que vivimos requiere no sólo una fe robusta y la adhesión convencida a los valores evangélicos, sino también la elaboración inteligente de categorías intelectuales que permitan interpretar y dar significado a la realidad en lo tocante a la promoción de una cultura de la vida. La dimensión metodológica de la razón que caracteriza al Sistema Preventivo orienta la propuesta cultural hacia el descubrimiento de las profundas necesidades de las y los jóvenes y de sus preguntas para suscitar un razonable consenso. Lleva también a focalizar la importancia de la cultura, del pensamiento crítico, de la búsqueda de la verdad en la confrotación y en el diálogo.

La prospectiva evangelizadora

La originalidad de la pastoral juvenil salesiana se expresa bien con la fórmula: “evangelizar educando y educar evangelizando”. Apunta a promover a las/os jóvenes en su totalidad mediante la educación y tiene como finalidad última la salvación en Cristo. Tal proceso es posible tanto si el anuncio se puede hacer explícitamente como si se ofrece como un valor humanamente importante.

En el itinerario de fe, María es discípula y madre, educadora y compañera de camino, es ella la que nos guía hacia el encuentro vital con su Hijo Jesús. En la tradición salesiana, María se conoce como Auxiliadora e Inmaculada. Como Auxiliadora, es la que defiende a los jóvenes más pobres y necesitados, los toma de la mano, los guía, los educa y los identifica con Cristo. Como Inmaculada, María es la obra maestra de la pedagogía preventiva de Dios, el prototipo de la obra transformadora de la gracia en quien se abre con docilidad y fe a su acción.

La prospectiva social

Los recursos educativos del Sistema Preventivo favorecen la maduración de las/os jóvenes como ciudadanos responsables. En efecto, a través de relaciones educativas amables, mediante educadoras/res que conocen el arte de preocuparse por los demás, contribuimos a su crecimiento y favorecemos en ellos la apertura al amor solidario.

El Sistema Preventivo considera el trabajo en red como la forma más idónea y útil para incidir en las situaciones sociales porque permite la coordinación de las fuerzas, el intercambio de los valores y la maduración de la mentalidad de comunión, el cambio de la realidad, partiendo de las clases más perjudicadas, a través de una mayor visibilidad y de un mayor e incisivo impacto social.

La prospectiva comunicativa

La comunicación educativa se realiza mediante relaciones y procesos de propuestas, razonables y amables que ponen a la escucha de la respuesta por parte del interlocutor. En la praxis salesiana la comunicación educativa es creación e relaciones recíprocas e intergeneracionales, abiertas y profundas, situadas en un más amplio sistema en el que actúan fuerzas sociales, culturales, institucionales y económicas. Responde a necesidades como el conocimiento, la confrontación con al diversidad, el intercambio y la colaboración.[10]

El proyecto educativo propio del Sistema Preventivo, se configura como un “patrimonio espiritual inspirado en la caridad de Cristo Buen Pastor” [11] contemplado en el hecho de la Encarnación.[12] Tal misterio evidencia la comunicación con Dios mediante un profundo compartir la experiencia humana que expresa una radical solidaridad.[13]

 

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2.1 DEFINICIÓN

El elemento fudamental para asegurar una acción educativa eficaz y para dar respuestas concretas a las demandas y a las necesidades de las generaciones jóvenes, en un contexto más globalizado e intercultural, es la presencia de una comunidad educativa. En ella se busca la convergencia y la continuidad de intervenciones educativas para implicar a las/os jóvenes, a las educadoras y educadores y a los padres en el proyecto de educación cristiana según el estilo del carisma de don Bosco.

En consonancia con Aparecida, “la comunidad educativa, (directores, maestros, personal administrativo, alumnos, padres de familia, etc.) en cuanto auténtica comunidad eclesial y centro de evangelización, asuma su rol de formadora de discípulos y misioneros en todos sus estamentos”. [14]

La Comunidad Educativa es la expresión concreta de aquellas comunidades de personas que don Bosco y Madre Mazzarello suscitaron en Valdocco y Monese, que se sintieron llamados a consagrar su vida a la eduación cristiana de la juventud y por ello motivaron la colaboración de otras personas para que les ayudasen a hacer de los jóvenes “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Allí nació la experiencia espiritual y educativa llamada Sistema Preventivo. [15]

2.2 NÚCLEO ANIMADOR: un servico específico

Todos los miembros de la comunidad Educativa participan de la animación, pero algunos tienen la misión específica de estimular la aportación de todos, promoviendo la participación responsable del mayor número posible de miembros; de cuidar la calidad y la coordinación; de atender de modo especial la animación de los niveles más determinantes para la identidad salesiana y la calidad educativa y evangeliazadora. Éstos constituyen el “núcleo animador” de la Cdad. Educativa. En este núcleo animador está la comunidad salesiana por su vocación consagrada y salesiana, así como los laicos, sobre todo los más identificados con el espíritu y la misión salesiana, que desarrollan funciones de responsabilidad directa en la Cdad. Educativa.[16]

2.3 CARACTERÍSTICAS

2.3.1 Comunidad que educa y se educa. Una comunidad que educa y se educa está atenta a lo cotidiano para captar los signos de la presencia de Dios. Cree en las energías positivas de las personas y es capaz de salir de sus propias seguridades para acoger la fragilidad, la precariedad experimentada por las/os jóvenes, de entrar en diálogo y revisar con ellos la experiencia humana y religiosa.

2.3.2 Implicación activa en la misión común. Trabajar juntos para educar a los jóvenes. Vivir la corresponsabilidad significa experimentar la riqueza el espíritu de familia, expresión carismática de la espiritualidad de comunión para la educación integral de la juventud.[17]

2.3.3 El ambiente como camino pedagógico. El ambiente educativo en el carisma salesiano se coloca como mediación entre los valores inspirados en el evangelio y el contexto sociocultural. Es un espacio donde los jóvenes proyectan la vida, esperimentan la confianza y hacen experiencia de grupo. Un lugar donde la educación personalizada va a la par con la del ambiente y donde la alegría, fruto de la valoración positiva de la existencia, constituye la atmósfera de fondo de la familiaridad entre jóvenes y adultos. En el estilo salesiano, la educación es sobre todo obra de una pedagogía de ambiente, camino privilegiado para la formación en la responsabilidad social.

2.3.4 Opción preferencial por los más pobres. La predilección por los jóvenes, en especial los más pobres, la porción más preciosa de la sociedad humana, define un ambiente salesiano. Tal actitud se inspira en don Bosco según el cual en cada persona, cualquiera que sea su sitación existencial, hay un punto accesible al bien. Los educadores están llamados a descubrirlo, a contribuir a valorarlo. Según el sistema preventivo suponer el bien significa hacerlo nacer.

2.3.5 Asistencia-presencia salesiana. La asistencia-presencia es un pricipio pedagógico salesiano, una modalidad educativa para llegar a cada joven y para ayudarle a realizar lo mejor que posee. Es estar entre los jóvenes como presencia educativa, como expresión de confianza y amor, abre al diálogo a todos los niveles, lleva a la inserción en la Iglesia local y en la zona, es testimonio de una gozosa respuesta vocacional en la prespectiva de la santidad. Compromete a que toda la comunidad sea presencia educativa en medio de los jóvenes. [18]

2.3.6 La calidad de las relaciones humanas, pasar de unas relaciones puramente funcionales a relaciones fraternas, de respeto, interés y confianza, centradas en la prticipación en los valores fundamentales de la misión y del estilo salesiano, estableciendo con claridad los niveles y los contenidos de las responsabilidades y funciones compartidas.

2.3.7 La progresiva maduración del sentido de pertenencia que se manifiesta entre otras cosas, en el compartir cada vez con más conciencia y claridad los objetivos y líneas de acción del PEPL y en la participación cada vez más esmerada y generosa en la responsabilidad educativo-pastoral, hasta llegar a una verdadera identificación vocacional.

2.3.8 El desarrollo de la identidad educativo-pastoral en cada uno y en toda la comunidad: avanzar desde una participación en los valores periféricos, hacia la participación en los valores centrales de la propuesta educativo-pastoral salesiana, llegando a un esfuerzo de sintonía, de diálogo y de presencia cordial entre los jóvenes, como signo del amor educativo hacia cada uno de ellos.

2.3.9 Una verdadera familia, en la que jóvenes y adultos, padres y educadores, profesionales y voluntarios compartan un mismo proyecto educativo-pastoral, aportando cada uno su propia originalidad. En familia todos se acompañan recíprocamente como personas y como cristianos.

2.3.10 Todos están implicados en este proceso de animación. Todos (salesianas y laicos), con su forma de actuar y con las relaciones que mantienen, favorecen o destruyen la comunidad. No hay neutralidad posible, todo lo que acontece en la vida de cada día favorece o retarda y hasta puede impedir el proceso de crecimiento y desarrollo de la Comunidad Educativa.

La Directora es la primera responsable de la Cdad. Eduacativa, anima a los animadores, está al servicio y garantiza la unidad carismática del Proyecto y promueve procesos formativos.

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3.1 La persona del joven al centro

La persona del joven vista siempre en la totalidad de sus dimensiones (corporalidad, inteligencia, sentimientos, voluntad), de sus relaciones (consigo mismo, con los otros, con el mundo y con Dios), y en la doble perspectiva personal y social (promoción colectiva, compromiso por la transformación de la sociedad).

La pesona del joven vista en la unidad de su dinamismo existencial de crecimiento humano hasta el encuentro con la persona de Jesucristo, el hombre perfecto, descubriendo en Él el sentido supremo de la propia existencia.

El Proyecto orienta y guía un proceso educativo donde las diversas intervenciones, recursos y acciones se entrecruzan y se articulan al servicio del desarrollo gradual e integral de la persona del joven.

Señala los objetivos operativos, los aspectos estratégicos y las líneas de acción más adecuados para que se hagan vida los valores y las actitudes de la propuesta de vida cristiana de la Espiritualidad Juvenil Salesiana y los principios metodológicos de la pedagogía salesiana (Sistema Preventivo).

3.2 Su realidad comunitaria

El Proyecto es un proceso mental y comunitario de implicación, clarificación y de identificación que tiende a: generar en la Cdad. Educativa una confluencia operativa en torno a criterios, objetivos y líneas de acción comunes, evitando así la dispersión de nuestra acción y haciendo posible la unidad de la acción educativa; crear y potenciar en la Cdad. Educativa la conciencia de mentalidad y misión compartidas; y ser punto de referencia sobre la calidad educativo-pastoral y su evaluación continua.

El Proyecto es parte constitutiva de la Cdad Educativa, la cual es al mismo tiempo, sujeto y ámbito de al acción educativo-pastoral. (R 5)

3.3 Su unidad orgánica

En la lógica de la Encarnación, la pastoral juvenil salesiana pone en el centro de la acción educativa a los adolescentes y jóvenes, en particular los más pobres, para que tengan vida en abundancia, es decir, que puedan madurar en todas las dimensiones de su personalidad sugún el proyecto de Dios en Cristo y en docilidad al Espíritu. Esta visión motiva la acción de las comunidades, guía la elaboración del proyecto educativo, orienta los procesos, las estrategias y el estilo de las relaciones que se viven en las comunidades educativas, valora los intercambios socio-culturales.

El criterio de la Encarnación nos ayuda a comprender el misterio de Dios y de la persona humana en su unidad y reciprocidad. En el campo pedagógico esto significa reconocer que el proceso educativo y el proceso pastoral deben asumir la totalidad de la realidad humana.

Tal finalidad se consigue conjugando prospectivas estrechamente integradas entre sí: la prospectiva cultural, la evangelizadora, la social y la comunicativa. Son puntos de vista parciales que permiten tener presente la complejidad y la totalidad de la realidad humana.

El Proyecto expresa su realidad orgánica y complementariedad de los diferentes objetivos, intervenciones y acciones, mutuamente entrelazadas entre sí y orientados hacia una misma finalidad.

Esta unidad orgánica se expresa en las cuatro dimensiones del Proyecto Educativo Pastoral:

– La dimensión educativo-cultural y la dimensión evangelizadora-catequética, que desarrollan los dos aspectos fundamentales de la persona, su realidad de ser humano y su vocación de ser hijo de Dios (ciudadano y cristiano; educar evangelizando y evangelizar educando)

– La dimensión vocacional, que mira hacia el objetivo final del proceso educativo y evengelizador: responder al proyecto de Dios con una opción responsable de vida.

– La dimensión de la experiencia asociativa que caracteriza nuestro estilo de educar y de evangelizar a través de grupos, la inserción en la zona, la promoción y tranformación del ambiente, con el estilo de la animación.[19]

[/vc_column_text][/vc_tta_section][vc_tta_section title=»4.- LOS ÁMBITOS DEL PEPL» tab_id=»1513801712701-67a651fe-7bbb»][vc_column_text]

Con la premisa que en toda casa salesiana el proceso de evangelización se realiza a través de la educación y se educa integralmente a través de los valores cristianos, por tanto los diferentes ámbitos del PEPL son aspectos de la Evangelización. Al hablar de evagelización lo haremos desde lo catequético, lo asociativo y lo educativo académico.

4.1 El ámbito educativo académico

El elemento educativo es un rasgo caracterizador de la pastoral juvenil salesiana. En cuanto a los destinatarios, nos dirigimos a aquellos que tienen necesidad de apoyo en su crecimiento humano; en cuanto a los contenidos, asumimos la instrucción, la cultura, la preparación al trabajo, el tiempo libre, como parte del camino de fe; y en cuanto al método, evangelizamos educando.

Esta dimensión manifiesta la centralidad de la persona del joven inserta en una comunidad humana que actúa en una zona y es objeto de un proceso socio-cultural.[20]

“Nuestro proyecto pastoral, por tanto, tiende a promover a las/os jóvenes en su totalidad. Los conduce progresivamente a asumir la responsabilidad de su propio crecimiento y a contruirse una personalidad capaz de juzgar rectamente, de optar con libertad y de servir a los hermanos”.[21]

4.2 El ámbito Catequístico

El objetivo final de la tarea pastoral es la síntesis fe-vida en una cultura concreta: madurar una fe capaz de confrontarse con una concreta visión del mundo, una fe integrada y central en la personalidad del sujeto y en su sistema de valores, un fe crítica, abierta a la confrontación sobre nuevas exigencias educativas o desafíos culturales, una fe comprometida para traducir un la práctica su escala de valores.

Nuestro proyecto está radicalmente abierto y positivamente orientado a la plena madurez de las/os jóvenes en Cristo y a su crecimiento en la Iglesia.

Se propone que “la educación en la fe en las instituciones católicas sea integral y transversal en todo el currículum, teniendo en cuenta el proceso de formación para encontrar a Cristo y para vivir como discípulos y misioneros suyos”.[22]

4.3 El ámbito Vocacional

El proyecto de educación y evangelización salesiana tiene como centro a la persona, y ayuda a ésta a realizar su propio proyecto de vida según la llamada de Dios (vocación). Por esto, la opción vocacional es una dimensión siempre presente en los momentos, actividades y fases de nuestra acción educativa y pastoral.

Mediante el desarrollo de esta dimensión los jóvenes se sitúan como personas y creyentes en la sociedad y en la Iglesia siempre abiertos a la voz de Dios, llegando a formular su propio proyecto de vida.

Fundamentado en la calidad vocacional de los educadores y de la comunidad religiosa y educativa. Su testimonio de vida y el dinamismo con que viven su propia vocación serán la mediación más eficaz para ayudar a los jóvenes a pensar en su futuro y proyectarlo en forma consciente y generosa.

4.4 El ámbito Asociativo

El camino de educación y evangelización salesiana implican un ambiente de participación y de relaciones amistosas y fraternas; un modo comunitario de crecimiento humano y cristiano, vivificado por la presencia amorosa, solidaria y animadora de los educadores; y favorecen, además, todas las formas constructivas de actividad y de vida asociativa, como iniciación concreta al compromiso en la sociedad y en la iglesia.

La dimensión asociativa es una de las intuiciones pedagógicas más importantes de nuestra pastoral juvenil y una característica fundamental de nuestra tarea educativo-evangelizadora. El asociacionismo es el marco idóneo para desarrollar los itinerarios educativos y de evangelización, y promover el protagonismo de los mismos jóvenes en su propia formación.

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Mentalidad proyectiva. Es necesario orientar a las comunidades educativas a entrar en la mentalidad de proceso. Los procesos son movimientos vitales de las personas y de las comunidades por tanto es necesario acompañarlos con solicitud y respeto.

El actuar mediante procesos orienta a personalizar estrategias adecuadas que permiten flexibilidad y discenimiento para afrontar la inseguridad de la realidad actual. Mediante las estrategias se pretende coordinar los diversos factores en juego en las acciones educativas utilizando de la mejor manera los recursos presentes.

Las estrategias privilegian un proceso siempre en cambio, llevan a hacer opciones posibles y creíbles en un continuo entramado de acción-reflexión-nueva acción.

Entrar en la lógica del proceso educativo implica una secuencia de pasos pensada y organizada gradualmente en el respeto a la persona en crecimiento. El actuar mediante procesos orienta a descubrir algunas estrategias adecuadas al hoy:

El formarse y trabajar juntos como oportunidad de intercambio recíproco entre las personas con vocaciones diversas y como apuesta sobre la calidad de nuestra propuesta educativa.

El acompañamiento de las/os jóvenes les ayuda a descubrir la presencia de Dios en su vida, les orienta a sintonizar con el Espiritu Santo, los impulsa a dar una respuesta disponible y gozosa a la llamada de Dios.

El Movimiento Juvenil Salesiano, lugar donde jóvenes, salesianos, FMA y otros miembros de la Familia Salesiana, comparten las experiencias y actualizan, en diversos contextos y con dodalidades específicas, el carisma salesiano.

El Voluntariado, estrategia para educar a la cultura de la gratuidad y solidaridad, a la justicia y a la paz, ofreciendo la propia aportación para la transformación de la sociedad y la realización de una ciudadanía solidaria.

La Coordinación para la comunión para implicar a las personas en una metodología circular que favorece el intercambio de los recursos y la creatividad en la búsqueda de la unidad.[23]

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[1] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Proyecto de Pastoral Juvenil Unitaria, Barcelona-Sarriá, Escuela Gráfica Salesiana, 1985. pp 10
[2] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Constituciones y Reglamentos, Barcelona-Sarriá, Escuela Gráfica Salesiana, 1983, art. 55 de los Reglametos (de ahora en adelante: Reglamentos)
[3] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Constituciones y Reglamentos, Barcelona-Sarriá, Escuela Gráfica Salesiana, 1983, art. 69 (de ahora en adelante: Constituciones)
[4] MB XIII 618; cf C 1885 I 4; MB XVI 290; MO 218
[5] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA, Proyecto Formativo HMA. En los surcos de la Alianza. Madrid, Editorial CCS, 2001. pp 163
[6] FARNEDA, Danilo L. El Proyecto Educativo Instituional en un Colegio en Pastoral, Montevideo, Ideas, 2000
[7] Conferencia Episcopal Latinoamericana. Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano del Caribe en Aparecida. Montevideo ,CEU, 2007. (N° 334 y 337).
[8] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Proyecto de Pastoral Juvenil Unitaria. Barcelona-Sarriá, Escuela Gráfica Salesiana, 1985. pp 15
[9] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Para que tengan vida y vida en abundancia. Lineas Orientadoras de la misión educativa de las FMA. Litocolor, Asunción, Paraguay, 2005. pp.28-30
[10] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Para que tengan vida y vida en abundancia. Lineas Orientadoras de la misión educativa de las FMA. Litocolor, Asunción, Paraguay, 2005. pp.31-40.
[11] Constituciones. Art.1
[12] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Proyecto de Pastoral Juvenil Unitaria. Barcelona-Sarriá, Escuela Gráfica Salesiana, 1985. pp 24
[13] CONCILIO VATICANO II. Constitución dogmática Gaudium et Spes. N° 32
[14] Conferencia Episcopal Latinoamericana. Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano del Caribe en Aparecida. Montevideo ,CEU, 2007. (N° 338).
[15] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA, Proyecto de Pastoral Juvenil Unitaria, Escuela Gráfica Salesiana, Barcelona, 1985. pp.16
[16] Dicasterio de Pastoral Juvenil. La Pastoral Juvenil Salesiana. Cuadro fundamental de referencia. Madrid, CCS, 1998.
[17] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Programación del sexenio 2003-2008. Faltan datos
[18] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA, Cronohistoria II, pp.108.
[19] Dicasterio de Pastoral Juvenil. La Pastoral Juvenil Salesiana. Cuadro fundamental de referencia. Madrid, CCS, 1998.
[20] Dicasterio de Pastoral Juvenil. La Pastoral Juvenil Salesiana. Cuadro fundamental de referencia. Madrid, CCS, 1998.
[21] C 69
[22] Conferencia Episcopal Latinoamericana. Documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano del Caribe en Aparecida. Montevideo ,CEU, 2007. pp.152-158
[23] INSTITUTO DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA. Para que tengan vida y vida en abundancia. Lineas Orientadoras de la misión educativa de las FMA. Litocolor, Asunción, Paraguay, 2005. pp. 66-84

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